¡Cuida a tus clientes como se merecen!

Esta claro que los clientes son la fuente de ingresos de cualquier negocio, pero ¿Se atienden y se cuidan de la mejor manera?

 

Los clientes son el objetivo de cualquier empresa y negocio, cualquier empresa quiere el máximo número de clientes para que su empresa funcione y no deje de crecer. Pero, ¿Cómo se tiene que tener esto en cuenta en el mundo de la peluquería? ¿Qué podemos hacer para fidelizar a los clientes en un sector tan competitivo? ¡La atención que se le presta al cliente es un elemento esencial!

En primer lugar, hay que tener en cuenta que los clientes visitan las peluquerías para que se les ofrezca un servicio (un buen servicio), y no un producto. Por lo tanto, el trato y la atención que se les debe proporcionar es mayor. Eso no quiere decir que en un negocio que se ofrezca un producto se deba tener menos en cuenta la atención al cliente, sino que en el caso de ofrecer un servicio, la rigurosidad en el trato debe aumentar y tener mucho más en cuenta los detalles.

Por otro lado, además, en el sector de la imagen, concretamente de la peluquería, hay un factor clave que se debe tener en cuenta, el factor psicológico del cliente. Es decir, la valoración que hará el cliente del servicio que se le ha dado y el resultado que se ha obtenido tendrá que ver directamente con si la experiencia le ha sido de su agrado o no, y también del estado de ánimo que haya tenido durante la experiencia. Su satisfacción tiene que ser el principal objetivo, y esto no es nada fácil cuando lo que está en juego es su imagen y su autoestima. El cabello es una parte fundamental del aspecto físico de las personas, por ese motivo, el “cómo se sienta” el cliente durante todo el servicio, tendrá que ver directamente con su decisión de volver al salón o no. En definitiva, será la clave para que se convierta en un cliente fidelizado o no.

¿Qué es importante tener en cuenta durante la visita de un cliente a un salón de peluquería?

  • Tener un protocolo de actuación profesional para transmitirle seguridad y que está en buenas manos (el uniforme, la manera de recibir…)
  • Demostrar un buen estado de ánimo (fundamental) (Es muy importante ya que sino se puede transmitir negatividad al cliente)
  • Tener mucha comunicación con el cliente (tanto verbal como no verbal) (los gestos con las manos, las expresiones del rosto, ¡todo cuenta!)
  • Tener en cuenta en todo momento que se “juega” con la imagen del cliente (no disfrazarlo mucho ni incomodarlo durante mucho tiempo, por ejemplo, teniéndolo despeinado esperando delante de los demás clientes)
  • Escucharlo (pero escucharlo bien, a veces no saben expresar lo que quieren exactamente, saber escuchar y comprender al cliente es fundamental)

Resumiendo, hacerle pasar un buen rato, que viva una magnifica experiencia donde se sienta a gusto, querido y mimado. Esa es la fórmula para garantizar que un cliente se vaya satisfecho del salón y que vuelva otra vez, además de recomendarlo a su círculo de familiares y amistades. Así que…. ¡A fidelizar clientes!